Watch how the hand-crafted stop-motion brought these characters to life in the 1996 film adaptation:

La próxima vez que veas un durazno en el mercado, recuerda: dentro puede esconderse un océano, un cielo lleno de gaviotas y un grupo de extraños insectos dispuestos a ayudarte a encontrar tu hogar.

Roald Dahl odiaba el sentimentalismo empalagoso. Por eso, sus personajes infantiles no son ángeles perfectos, sino seres complejos que aprenden a sobrevivir con astucia.

La película, aunque no fue un éxito arrollador en taquilla, se ha convertido en una obra de culto. Su estética gótica y colorida, junto con las canciones de Randy Newman, capturan perfectamente la mezcla de oscuridad y ternura del libro.

El interior del durazno está habitado por insectos que, gracias a la magia de las lenguas de cocodrilo, han crecido hasta alcanzar tamaños humanos y han adquirido la capacidad de hablar. Esta galería de personajes es uno de los mayores aciertos de Roald Dahl. Lejos de ser genéricos, cada insecto tiene una psique propia: